Archivo para octubre, 2009

De velatorios y prejuicios

Posted in Literatura with tags on 24 octubre 2009 by juanenriquesoto

Las flores más bellas velan al muerto

tanto como los cardos más sedientos.

Un micro

Posted in Uncategorized on 18 octubre 2009 by juanenriquesoto

Nací el seis de junio de 1966. Eran las seis de la mañana. He tenido seis perros, todos negros. Mi madre, mujer supersticiosa, me obligó a ser monaguillo, advinen por qué. El cura no me quiso, continúen adivinando. He vivido obsesionado por señales que creía ver y después no pasaba nada, esperando el supuesto día en el que se cumplirían los vaticinios. Nada, nunca pasa nada. Y uno se cansa de esperar.seis de fuego

Ya ni siquiera me preocupa el bulto que aparece lentamente en mi rabadilla, ni este dolor de sienes, como si me las taladrasen desde dentro. Me ha cambiado la voz y la risa se me volvió cínica. No importa, para lo que hablo con nadie, que todos me rehúyen, mejor así.

Estoy cansado de esperar, aunque ese cielo negro parece que se abre y la tierra tiembla y llueven ranas y se mueren los niños en los vientres de sus madres y una columna de seres grotescos aguarda impaciente a que les conceda barra libre de saqueo.

Posted in Literatura with tags on 16 octubre 2009 by juanenriquesoto

sombras de uno mismo ¿Pertenece la propia sombra a uno mismo?, me pregunto. Esa sombra que de nosotros se desprende, se adhiere a cualquier superficie como un líquido viscoso, se estira y encoge, trepa y repta, no teme ni al granito ni al agua, se multiplica anclada siempre a nosotros como un niño temeroso, nos resulta fiel hasta la extenuación aunque no pide nada a cambio, simplemente está.

Su silencio a veces sobrecoge. Hermética, pensamos que nos mira sin ojos. Quizá nos absorva en su negrura, quién sabe. No hay sombras extrovertidas y todas son extremadamente delgadas. En su ausente tercera dimensión parece abrirse una puerta a otro mundo, por supuesto más sobrecogedor que éste. Tiene algo de diabólico y mucho de gótico, siempre negra y ensimismada.

¿Es ella la proyectada o de ella brotamos cuando hay luz? ¿Es la noche todo sombra? ¿Forma parte de nuestro yo? ¿Es posible la existencia sin ella? ¿Toda sombra es mala? ¿Por qué las palabras sombra y asombrosa son tan semejantes? ¿Qué mana de ella que tan fácilmente nos extrae un escalofrío de temor?